Posteado por: nefmex | 14 Septiembre, 2009

Practicando la Historia, I

Cierto es que los blog donde escribimos, sean personales o no, el contenido se espera que sea decentemente original, sin embargo hay ocasiones en que tenemos posibilidad de ocupar estos espacios a modo de compendio o resumen de nuestro trabajo en blogs o publicaciones donde participados. Tal es la intención que deseo darle a mi casi abandonado blog de Historia.

Por ello, colocamos el avance del artículo originalmente publicado en la revista electrónica DRIP Magazine con tema de Historia. Al final del avance está la liga pertinente al artículo completo.

Practicando la Historia, I
por Neftalí Hernández (nefmex)

Pasada ya poco más de una semana del regreso a clases, las aguas de han apacentado respecto al tema que fue el escándalo desde el primer día con los libros de Historia repartidos por la SEP, mismos que suprimieron del temario de sexto grado de educación primaria el estudio de la Conquista y la época virreinal, indicando que estos se retomarían “a profundidad” en la secundaria.

Aparte de considerar esta medida como un agravio a la materia que tanto adoro, y no cayendo en el sencillo juicio de unos que achacan todos los problemas al hecho de tener un gobierno identificado con la derecha ideológica, siento que el permitir un recorte o disminución en la enseñanza de la historia no permite entender ciertos aspecto de nuestra identidad como nación mestiza, como nación compleja y pluricultural.

Y sí, casi puedo escuchar la pregunta, ¿y eso cómo se hace? Esto ante el insultante escepticismo que respecto al estudio de la Historia se tiene en México. Pongamos de lado las deficiencias en la enseñanza, dejemos para otra ocasión que para la gente y algunos profesores, la Historia signifique memorizar nombres y fechas. No, el estudio de los hechos del pasado conlleva un objetivo a resolver, un planteamiento que requiere reflexión para poder encontrar las respuestas al por qué hacemos lo que hacemos y somos lo que somos. Para ello, va un ejemplo.

Los del norte y los del sur

Conocida por todos nosotros es la diferencia cultural e ideológica que tenemos respecto a los Estados Unidos y su concepto de la democracia. Aclaro que no entraremos en el sempiterno debate sobre sí en México se ha ejercido la “democracia” en momento alguno de nuestra Historia. Trataremos el concepto con el genérico término del “gobierno del pueblo”, sea lo que pueblo signifique para nosotros.

El hecho innegable es que los conceptos de autogobierno entre ambas naciones son muy diferentes, y aunque las divergencias no son por naturaleza malas, lo cierto es que nuestra incapacidad para ejercer a totalidad los derechos y asumir las responsabilidades del sistema de gobierno democrático están, a mi modo de ver, enraizadas en la ideología histórica de nuestro pueblo, tanto para bien como para mal.

El México actual está conformado por un crisol de ideologías producto del proceso de colonización española sobre las culturas indígenas del país hace más de quinientos años. Por ende, los mexicanos no provenimos de una “una cultura” estática y monolítica como otras naciones que pueden decir que comparten el mismo origen social y étnico. ¿A qué se debe esto? Podemos considerar un punto para nuestros fines, y tal es la filosofía cristiano católica de los españoles y la luterana de los protestantes.

La tradición religiosa y social del catolicismo beligerante del siglo XVI en lo que ahora es nuestro país, dejó claras huellas en la forma en como se interpreta el proceso del gobierno y el autogobierno mexicano, diferenciado grandemente con la filosofía puritano-calvinista en la que se basó la creación de las Trece Colonias, lo que ahora es Estados Unidos. Podemos mencionar que, diferente a los españoles, los protestantes que llegaron a las costas americanas traían una misión de separación con las costumbres europeas, deseaban encontrar un lugar en donde ejercer su particular forma de ver la religión. Esto, dista grandemente de la misión imperial de los españoles.

…..

Ver el artículo completo

Saludos.

Posteado por: nefmex | 21 Julio, 2009

Una larga ausencia

Complicado es cuando un blog parece que queda en el olvido, como me sucedio con este. Aún cuando es un tema que me apasiona, nunca encontré la forma de hacer que esto funcionara de mejor manera. ¿Razones? Muy simple: pena. Pena porque nunca pense que fuera lo suficientemente adecuado para escribir sobre temas de Historia.

Sin embargo, muchas cosas han pasado en la vida del autor de este casi olvidado blog, misma que hacen necesario que regrese a él, me faje el sombre, enfunde la espada y me lance a la guerra junto con los Tercios: ni Rocroi los detuvo del todo, sólo la muerte los hizo caer en el olvido.

Desde hoy, y para que los pocos lectores que sepan tanto como yo mismo, escribiré en este blog dos veces por semana: dos temas cortos sobre Historia general o de México. Así de sencillo, sin más preámbulo que lo anteriormente dicho, comienzo -y espero alguién más lo lea- una etapa nueva y de verdadera duración para este blog.

Gracias.

Neftalí.

Posteado por: nefmex | 27 Diciembre, 2008

Comentarios sobre la roca y el ensueño I

Estoy leyendo el nuevo libro de Catón, “Hidalgo e Iturbide: la gloria y el olvido”, cuyo nombre más que obviamente nos remite a su anterior obra sobre Historia, “Juárez y Maximiliano: la roca y el ensueño”.

El tono de las obras históricas de Catón es muy sencillo de leer, como el mismo autor dice “fue escrita por un periodista, no por un historiador”, lo que se pone de relieve en cada uno de los capítulos de ambos títulos.

Sobre “Juárez y Maximiliano”, es de notarse en gran medida la función de sacar del pedestal la imagen de Benito Juárez, ya que el libro resalta las atrocidades y “traiciones” cometidas por el llamando Benemérito de las Américas. Ahora, a mi modo de ver, el libro si cumple una misión iconoclasta con bastante certeza, pero el factor “lector” hace que sea visto casi, casi como pro Maximiliano.

Sin dar a conocer extractos del libro que para estas fechas ya es bastante conocido por los amantes de la Historia de la Guerra de Reforma y el Segundo Imperio, se puede ver como la labor de desmitificación de la imagen de Juárez es más evidente que la realizada hacia Maximiliano de México: años y años de entronización de don Benito, han hecho que el colectivo social mexicano reaccione más hacia cualquier comentario que “manche” la imagen de bronce del llamado líder de la Reforma mexicana. En toda la obra se leen situaciones donde Juárez y sus seguidores parecen realmente anti-mexicanos y sobre todo, carentes de una visión sobre la realidad del país en aquel aciago siglo XIX, en particular existe una mención corta pero harto reveladora sobre uno de los más consagrados héroes de la República liberal, Sebastian Lerdo de de Tejada.

Cuenta Catón en la página 79 de su libro, que un historiador católico encontró una carta que el embajador de Estados Unidos en México John Forsyth Jr. envió a su país el 15 de abril de 1858 donde decía:

“… este caballero ha perdido toda la esperanza para su patria en elementos que de ella misma. Está completamente convertido a la doctrina de que el único recurso es un americano protestante. Admite la disolución del Ejército Mexicano, por ser éste una corrompida fuente de revoluciones, y que se substituya con tropas americanas. ‘Si fuera posible -dice- yo extirparía hasta la lengua castellana’…”.

Esto último lo dijo el héroe nacional por imposición, Sebastian Lerdo de Tejada.

Continuará…

Posteado por: nefmex | 22 Julio, 2008

Bacalar en la Historia

BACALAR EN LA HISTORIA

Artículo publicado en La Verdad de Quintana Roo el 16 de marzo del 2008

Cancún
Neftalí Hernández Zetina

El singular nombre de “Bacalar”, proviene del maya Bakjalal, cuyo significado es “lugar rodeado de carrizos”. También en las crónicas mayas se le conocía como Siyan Ka´an Bakjalal, que traducido al español dice “lugar de nacimiento del cielo rodeado de carrizos”. En los tiempos prehispánicos Bacalar fue la comunidad capital de Uyamil, una de las 16 provincias en las que se encontraba divida la Península en aquellos tiempos, que tenía como fundamental actividad el comercio con otras ciudades-estado mayas de la actual Centroamérica.

Con la llegada de los españoles, la región de Bacalar fue conquistada en 1544 por Melchor Pachecho, quien fundo una ciudad en la localidad llamándola Salamanca de Bacalar. Esta ciudad sirvió como punta de lanza en la defensa de la zona sur de la Península de Yucatán para el gobierno de la Capitanía General establecida en Mérida, y debido a los ataques de piratas y a su función defenosa del territorio se edificó el fuerte de San Felipe en 1733, y estuvo al mando del capitán Alonso de Figueroa y Silva.

El fuerte de Bacalar

El fuerte de Bacalar

Desde la ciudadela que se formo con el pobaldo y el fuerte, partían expediciones hacia lo que hoy es de Belice, en persecución de ingleses cortadores del palo de tinte. Sin embargo, de 1733 a 1745 el gobierno de Yucatán no se preocupó por mantener en condiciones aceptables esta fortaleza, y sólo por Orden Real del 1 de junio de 1745 la Corona puntualizó la necesidad de consolidar este reducto.

Bacalar sufrió grandemente durante la Guerra de Castas (1847-1901), ya que el 21 de febrero de 1848la ciudad fue tomada por mayas al mando de Venancio Pec en su rebelión contra el gobierno mexicano, quedando practicamente saqueada y su población muerta durante la violenta toma de la ciudad; los pocos sobrevivientes huyeron hacia la Honduras Británica. La ciudad no fue recuperada de manos rebeldes sino hasta el 22 de enero de 1901 por las tropas mexicanas al mando del vicealmirante Ángel Ortiz Monasterio, dando con ello fin a la Guerra de Castas.

Bacalar, hoy

La actual Bacalar fue elevada al rango de ciudad el 26 de junio del 2007 por la aprobación plena del Cabildo de Othón P. Blanco, y desde ese momento se consideró este acto como el preámbulo hacia una autonomía plena como San Felipe Bacalar.

Los últimos datos sobre la población en la ciudad, cuentan 9 mil 833 habitantes. La región es en su mayor parte del tipo rural, y con una comunidad de fuertes raices mayas en las 74 comunidades que comprenden lo que sería el territorio de ser declarado municpio: seis mil 503.93 kilómetros cuadrados que representan el 33.81 por ciento de la superficie actual del municipio de Othón P. Blanco.

Dedicada casi en su totalidad al turismo, Bacalar fue nombrado como “Pueblo Mágico” el 2 de octubre del 2006, consiguiendo con esto apoyos por parte de la Secretaría de Turismo Federal para la promoción internacional de la ciudad como un enclave centrado en el turismo ecológico y de conservaciones de las tradiciones locales.

Posteado por: nefmex | 21 Julio, 2008

Bacalar: el municipio que no fue, I

Artículo publicado en La Verdad de Quintana Roo el 16 de marzo del 2008

A fin de cuentas, la Costa Maya fue el punto discordante que impidió la asunción de los bacalarenses

Cancún
Neftalí Hernández Zetina

El reciente y muy comentado intento de Bacalar para lograr su autonomía dentro del muncipio de Othón P. Blanco en el sur del estado de Quintana Roo, ha puesto en boca de todos los ciudadanos el nombre de esta pequeña y pintoresca comunidad que recien el año pasado subió a la categoría de “ciudad” dentro de los archivos urbanos del estado. Pero, ¿dónde está Bacalar? ¿En qué basa su economía? Y sobre todo, ¿por qué desea convertirse en el décimo municipio de Quintana Roo?

bacalar

Un camino truncado

Camino a la independencia

Los proyectos para obtener el nombramiendo de muncipio para Bacalar, comenzaron con una propuesta presentada al Congreso del Estado en 2001, basados en un estudio realizado por la Universidad de Quintana Roo (Uqroo), donde se detallaban los beneficios que se obtendrían para la población al crearse dos nuevas demarcaciones en el estado, a saber Tulum y Bacalar.
En el 2003, el diputado Francisco Flota Medrano expresó su apoyoa a que Bacalar lograra ser nombrado como el noveno muncipio del estado, ante la necesidad de dotar de más servicios y mejor atención a los habitantes de la región, esto basado en que Othón P. Blanco, al ser uno de los municipios más grande del país, no puede atender con la debida rapidez los reclamos y necesidades de los bacalarenses, se declaró como “prudente” el hacer las gestiones necesarias con el gobierno municipal capitalino y con el Congreso, ya que, se decía, había apoyo por parte de otros actores legislativos para llevar acabo el proyecto.
El tiempo paso y fue hasta octubre del 2006 que se volvió a escuchar -al menos de forma pública- sobre las aspiraciones de los bacalarenses, cuando representantes de 57 comunidades del V Distrito Electoral, que conformar la zona de Bacalar, solicitaron apoyo del Congreso del Estado ante lo que consideraban un abandono por parte de Chetumal hacia sus poblaciones. Integrados en el Frente Ciudadano Pro Municipio de Bacalar presididos por Alexander Cetina Aguiluz, mencionaron las pésimas condiciones en las que se encuentran los caminos rurales y la falta de infraestructura médica; educativa y de servicios públicos en la región, y declararon que tales carencias son producto de amplia superficie con la que cuenta Othón P. Blanco, siendo imposible que Chetumal atendiera los reclamos de las zonas apartadas del municipio. El Congreso respondió pidiendo se esperaran los resultados del estudio de Uqroo a ese respecto.

Una falsa esperanza

Los señalamientos en contra de la elevación a la municipalidad de la ciudad, se centran en que debido a su escasa recaudación, producto de su modo de vida casi rural, impiden que Bacalar sea autónomo y autosuficiente, ya que depende en gran medida de los recursos que recibe del gobierno en Chetumal. En el 2006, Bacalar apenas recaudaba 20 mil pesos al mes por concepto del impuesto predial, y que su nómina alcanzaba los 90 mil pesos. Se tomaba en cuenta que debido al número de habitantes se podría considerar su petición, pero que al no contar una sólida infraestructura educativa, de salud y de transporte, era inviable que Bacalar pudiera sostenerse por sin los recursos de Othón P. Blanco.
En enero del año pasado, parecía que Bacalar por fin obtendría su nombramiento, ya que el entonces presidente de a Comisión de Asuntos Municipales de la Undécima Legislatura, Mario Rivero Leal daba por hecho la creación de un noveno municipio para Quintana Roo, y que este sería Bacalar. Además, existía premura por resolver el asunto ante las elecciones que se celebrarían en febrero pasado, y por tanto parecía casi un hecho la nominación.
Pero todo quedo ahí. Paso el nombramiento como ciudad, y el tema no llegó a concretarse a pesar de los deseos y reclamos de los bacalarenses.

Se retoma el proyecto

En los tiempos políticos de finales de año, un volanté circulaba por la zona de Bacalar: en él se pedía a los ciudadanos no acuidir a las elecciones del 3 de febero si algún partido no hacía voz con sus reclamos. Nadie en Bacalar se adjudico el mencionado panfleto, sin embargo el Comité Pro-noveno Municipio de Bacalar y la asociación civil Nueva Salamanca si dijeron que realizarián movimientos y protestas sin el Congreso del Estado no tomaba en cuenta su caso. Situación está última muy complicada debido a que en aquel tiempos ya empezaba la “desbandada” de legisladores en busca de un puesto en las campañas políticas.
A mediados del pasado enero, en el Congreso había dos posturas sobre este asunto: el diputado del Partido Acción Nacional (PAN), Juan Carlos Pallares Bueno, declaró que un análisis legislativo había determinado que Bacalar ya puede ser galardonado como Ayuntamiento, y que sencillamente sólo era cuestión de que los diputados en el Congreso de pusieran de acuerdo.
Sin embargo la legisladora Inés López Chan señaló lo contrario y sostuvo que se debería esperars a que Tulum logrará equipararse a la situación de Bacalar respecto al número de habitantes, de modo que pueda decretarse a dos municipios en una sola sesión, y que tal era el compromiso que adquirieran los diputados de la XI Legislatura.
Pasadas las elecciones del 3 de febrero, y ante la intención de los legisladores estatales para llamar a sesiones extraordinarias del Congreso de Quintana Roo, los bacalarenses vieron otra oportunidad de lograr su cometido, por lo que el diputado del V Distrito con sede en Bacalar, Francisco Flota Medrano, logró introducir en la agenda legislativa la iniciativa para conformar el municipio de Bacalar, con la propuesta de dividir la llamada Costa Maya que incluye el puerto de cruceros de Mahahual, para que tanto Othón P. Blanco, como el nuevo municipio cuenten con una superficie costera.

Y así… no pasó

A esta fecha, todos sabemos que el Congreso del Estado aprobó la creación del noveno municipio… para Tulum. El pasado jueves 13 de marzo del 2008, Tulum logró lo que Bacalar no pudó, y es poder ser elevada a categoría de Ayuntamiento en la actual legislatura, aunque esto ya se veía venir.

Los legisladores estatales portesgaron la discusión sobre el tema ante el pleno en varias ocasiones durante el presente mes, siendo el motivo principal para esto la falta de acuerdos sobre los límites de Bacalar, situación totalmente incrustada en el tema de la Costa Maya.
El 28 de febrero ocurrió una de estás suspenciones del dictamen, y tal vez fue el momento en que los bacalaranses se expresaron más abiertamente sobre la situación, al denostar y descalificar a los legisladores, tachar al Ayuntamiento de Othón P. Blanco de “egoísmo de gran magnitud”, y reclamar la “subordinación de Bacalar a los interesés de los empresarios en Chetumal”.
Se llegó a acusar fuertemente a Chetumal de ejercer presión en Bacalar para que la ciudadanía rechazará la creación del municipio. Rivelino Valdivia Villaseca, miembro del Frente Ciudadano que busca la creación de Ayuntamiento, expresó que personas se habían dedicado a visitar los hogares de la zona para “asustar” a la gente diciéndoles que les cobrarían nuevos y mayores impuestos si se separán de Othón P. Blanco.
Acusaciones y descalificaciones a un lado, lo cierto es que Bacalar no logró su cometido debido a cuestiones meramente económicas. La falta de acuerdo sobre los límites del nuevo municipio debido a su potencial turístico y a los interés de Othón P. Blanco de quedarse con la Costa Maya, eje de su desarrollo, llevaron al proyecto a un callejón sin salida.

Los diputados de la XI Legislatura del Congreso del Estado nombraron a Tulum como el noveno municipio, Bacalar tendrá que esperar.

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