Buenas noches.
Comenzamos esta nota con su fuente principal:
“..Que V.M se desprenda de todas las posesiones del continente de América, quedándose únicamente con las islas de Cuba y Puerto Rico en la parte septentrional y algunas que más convengan en la meridional, con el fin de que ellas sirvan de escala o depósito para el comercio español. Para verificar este vasto pensamiento de un modo conveniente a la España se deben colocar tres infantes en América: el uno de Rey de México, el otro de Perú y el otro de lo restante de Tierra Firme, tomando VM el título de Emperador. (…)“
Este texto fue tomado de “Dictamen reservado que el Excelentísimo Señor Conde de Aranda dio al Rey Carlos III sobre la independencia de las colonias inglesas después de haber hecho el tratado de paz ajustado en París en el año 1783“.
El proyecto suena interesante. ¿Qué tan viable hubiera sido la formación de esta mancomunidad de naciones hispanas? Lamentablemente el conde no fue escuchado y el proyecto fue ignorado. Sin embargo, las consideraciones que esgrimió para ello no carecían en absoluto de sentido, ya que:
- Aranda mencionaba como punto importante, el descontento habido en los reinos por la imposición de gobernantes venidos desde España, que la mar de veces sólo servían a sus intereses.
- El grave problema del que siempre se dolió el Imperio: la deficiente comunicación debido a su enorme extensión.
- Esta falta de comunicación perjudicaba la justa solución de los pesares de los habitantes, al estar sujetos a venganzas por parte de quienes se sabían afectados, pero que su remoción no llegaría sino hasta pasados meses o años.
También, podemos mencionar el naciente nacionalismo de los criollos -hijos de españoles nacidos en América-, quienes buscaban el “gobierno propio” y no de extranjeros, aunque fueran de España; las ideas nacidas con la independencia de las Trece Colonías y la propia época de la Ilustración. Para agregar, el Conde de Aranda también veía en la creación de múltiples reinos españoles una forma de detener el amenazante crecimiento de Estados Unidos y sus ambiciones de hacerse con el monopolio comercial de la región del Golfo de México. Esto resulta curioso por una cuestión: en menos de cien años, argumentos similares germinarían en la cabeza de Napoleón III para justificar el envió de tropas para apoyar la creación del Segundo Imperio mexicano.
Los Infantes y príncipes disponibles para 1783 en la Corte de Madrid eran:
- Maria Josefa; (1744–1801)
- El futuro Carlos IV; (1748–1819)
- Fernando; (1751–1825).- Futuro Fernando IV de Sicilia
- Gabriel de Borbón; (1752–1788).- Uno de los príncipes más ilustrados de la época.
- Antonio Pascual de Borbón; (1755–1817).- Quien desempeñaría un honroso papel en la Guerra de Independencia.
Una prueba de que las ideas del Conde no eran alejadas de la realidad política de los súbditos americanos, es la proclama del Plan de Iguala por don Agustín de Iturbide y Arámburu el 24 de febrero de 1821, donde se ofrecía la corona del Imperio Mexicano al entonces Fernando VII o a algún otro príncipe de la Casa de Borbón española.
________________________
Fuente principal: Antología de Historia de Iberoamérica – www.cab.int.co/historia
Muy interesante el tema propuesto, sin duda. Me encanta la Historia, y en particular el Imperio español, y concretamente el Descubrimiento, Conquista, Colonización y Desarrollo de América. Por ello se me agolpan en la cabeza las elucubraciones sobre lo que podría haber pasado si el ilustrado conde hubiera sido oído.
¿Habrían mantenido el Reino de España y sus antiguas colonias una relación más cercana y cordial? ¿Habrían llegado a nacer los Estados Unidos de Iberoamérica? ¿Se habrían desarrollado los Estados Unidos de Norteamérica de la misma forma, o habrían sido influenciados?
“What if, what if”… Quizás ya nunca lo sepamos, pero la mera posibilidad de plantearnos dicha cuestión ya es interesante.
Saludos desde España.
Por: El Conde Jayán el 23 Agosto, 2007
a las 7:13 pm
Hola. Disculpa la tardanza en responder.
He leído que los expertos de la historia no le daban mucho futuro a la idea del Conde, dada la enorme centralización de poder en el Imperio, y la -¿por qué negarlo?- poca tendencia a innovar políticamente de ciertas poderosas fuerzas gubernamentales y económicas en la España de la época.
Saludos y espero verlo por acá más seguido.
Por: nefmex el 14 Septiembre, 2007
a las 4:50 pm