Posteado por: nefmex | 14 Septiembre, 2007

La Independencia de México II

Cuando el Ayuntamiento de Ciudad de México declaraba
la soberanía del pueblo ante la ausencia del Rey, en 1808

Esbozo biográfico y social

Francisco Primo de Verdad y Ramos (9 de junio de 1760-8 de octubre de 1808), oriundo del actual Aguascalientes, fue uno de los muchos intelectuales novohispanos que procuraron lograr la emancipación pacífica de los reinos de ultramar del Imperio español. Su educación profesional fue cursada en el Real Colegio de San Idelfonso, donde se especializó en leyes. Estando ya en la Ciudad de México, Primo de Verdad evidencia la segregación intelectual que sufrían los criollos por parte de los oriundos de España, quienes eran siempre los designados a ejercer los cargos más importantes en el gobierno civil y el eclesiástico. Esta situación fue en gran parte el motivo que alimentó los ideales de independencia de la comunidad novohispana a los largo de los diversos movimientos que se erigieron -1808, 1810 y 1821-, ya que, a diferencia de la creencia popular, los criollos no buscaban romper totalmente la relación con la Madre Patria, sino que buscaban mejores oportunidades para su comunidad, en su territorio y por su nación; ya que, era muy común que los enviados por Madrid para el gobierno de los asuntos novohispanos -y de los otros territorios- carecieran de la más mínima idea sobre las costumbres, personas y forma en como se hacían las cosas en ultramar.

En 1808, ante avancé de las tropas napoleónica en España, la renuncia de Carlos IV en su hijo, ahora Fernando VII, y todavía, la renuncia de este a sus derechos dinásticos sobre la Corona a favor de de José Bonaparte en Bayona produce en la Península el motín de Aranjuez el 13 de marzo, noticia que llega a los territorios de ultramar en junio del mismo año, causando con ello una ebullición total en las esferas del poder: ausente el rey legítimo, cautiva la Familia Real, ¿en nombre de quien se gobierna el Imperio?

Ideal del movimiento

Para esta época, ya eran muy conocidos en los círculos intelectuales de Nueva España la historia y los hechos de la emancipación de las Trece Colonias, la Revolución Francesa, que alimentaban los ideas de gobierno propios de la población criolla. Así también las obras prohibidas por la censura española fluían por el territorio por el contrabando.

Los criollos intelectuales como Primo de Verdad, eran de la idea de que ante la ausencia del Rey, el poder caía en el pueblo a quien aquél representa, y que a falta de monarca, serían las Cortes quienes ostentarían ese derecho popular. Con tal idea en mente, el 19 de julio de 1808, los criollos convencieron al Virrey José de Iturrigaray de que convoque a personalidades de las principales ciudades del Reino de Nueva España para discutir sobre tan importante cuestión. El Virrey aceptó tomando el precedente que en la propia metrópoli se habían formado una Junta Central Gubernativa para todo el reino. Así, el 15 de septiembre de 1808, se decretó que ante la evidente ausencia del monarca legítimo, la soberanía recaía en el pueblo, de entre los cuales se formarían una junta de gobierno provisional.


José de Iturrigaray, Virrey de Nueva España y su familia

Ante estos hechos, los peninsulares estaban alarmados: la creación de una junta que gobernara la Nueva España de forma independiente a las formadas en España atentaba a sus intereses comerciales, ya que ellos tenían el monopolio total de las actividades económicas del virreinato desde las ordenanzas establecidas por Carlos III. Desde su punto de vista, los territorios de Ultramar debían de jurar fidelidad a la Corona a través de la Junta formada en Sevilla, natural contacto del virreinato con la metrópoli; para este asunto, llegó desde la ciudad española un representante de su junta, Juan Gabriel Jabat, quien exigía el reconocimiento de su gobierno como él único legítimo. Evidencia de la terrible situación era que también llego por esas fechas una misiva de la junta de Asturias con la misma petición… ¡ni en la propia España se ponían de acuerdo! Con todo y su Junta Central.

El argumento de los criollos para “ir más allá” del “simple” depósito de la soberanía del Rey a las Juntas, estaba dado por la propia ley que regía a España y su Imperio, que establecían las bases del concepto de “soberanía popular”. Estas leyes eran las que las novohispanos como Primo de Verdad tomaban como argumento para sus ideales; no buscaban la total separación ideológica con España, sino que ante los terribles acontecimientos en la península, los criollos deseaban aprovecha la oportunidad para ejercer el “gobierno propio de los naturales”, que tan lejano se encontraba desde que en los tiempos de Carlos III se reafirmó la primacía de los peninsulares sobre los naturales en los puestos de decisión dentro del gobierno de los virreinatos, capitanas generales y demás territorios de la Corona. Ejemplo de ello es la decisión tomada por el Ayuntamiento de la Ciudad sobre formar la junta de gobierno provisional.

Trágico final

El intento de los criollos por lograr la emancipación pacíficamente fue frustrado por los intereses de los peninsulares. El rico comerciante Gabriel de Yermo organizó a un grupo de allegados “fieles a la Corona”, quienes se armaron para tomar por asalto el Palacio Virreinal, y coludidos con la guardia del palacio, apresaron al virrey Iturrigaray, nombrado para sus fines a “virrey títere”, el anciano Pedro Garibay. Yermó y su grupo desterró a Iturrigaray bajo el argumento de sedición por “unirse a los criollos” en su idea de independizar el virreinato.

Los principales intelectuales criollos relacionados con el movimiento fueron apresados, y en el caso de Primo de Verdad, encontrados muertos en sus celdas del Palacio del Arzobispado. Declarado como “muerto por suicidio”, aunque realmente nadie lo creyó:

“..Cuando en virtud de las leyes de reforma el palacio del arzobispo pasó a dominio de la nación, de la parte del edifico que correspondía á las cárceles se hicieron casa particulares, una de las cuales es la que hoy habita como de su propiedad, uno de nuestros más distinguidos abogados, Don Joaquín María Alcalde. El comedor de esta casa fue el calabozo en que murió Verdad, y cuando por primera vez se abrió al público, yo vi en uno de los muros el agujero de un gran clavo y alrededor de él, un letrero que decía sobre poco más ó menos: Este es agujero del clavo en que fue ahorcado el lic. Verdad. Y todavía en ese mismo muro se descubrían las señales que hizo con los pies y con las uñas de las manos el desgraciado mártir, que luchaba con las ansias de la agonía.[...] La historia encontró la huella de la verdad en unos renglones mal trazados, y en un muro, que guardó las señales de las últimas convulsiones de la víctima…”(*)

Así pues. Termina la historia del “segundo intento de independencia” de México. Visiones críticas de un leyente del siglo XXI: a fin de cuentas, se mantiene el contacto del pasado con el presente, ya que los mismos poderes que impidieron la emancipación en aquellos tiempos, son los mismos que dan continuidad a los privilegios y prebendas de la oligarquía, plutocracia, partidocracia, mediocracia -o como le queramos llamar- que “gobierna” este país.

_________________
(*) Vicente Riva Palacio, El libro rojo, Valle de México, México, 1977, p. 310


Respuestas

  1. Lo prometido es deuda.

    No lo pongo en el otro blog porque aqui esta mas ad hoc. De cualquier forma, con un formato un poco más parecido al original esta en http://colorblindedvm.blogspot.com/proclama.odt
    Lamentablemente no me dejaron tomarle una foto al documento ni dice de donde viene, pero aquí esta:

    Guanajuato 31 de mayo de 1867.
    Vale una cuartilla.

    Proclama de Maximiliano a los mexicanos.

    ___________________________________________________

    El archiduque Fernando Maximiliano Habsburgo ex-emperador de México, a todos los habitantes de México.

    Compatriotas, después que el valor y el patriotismo de los ejércitos republicanos desplazaron mi cetro y mi corona en esta plaza, cuya tenaz defensa me era indispensable para salvar el honor de mi causa y de mi raza; después de este sitio sangriento en el que han rivalizado en abnegación y denuedo los soldados del imperio y los de la república, voy a explicarme.
    Compatriotas yo vine a México no solamente animado de la mejor buena fe, para hacer la felicidad de todos y de cada uno de vosotros sino que porque protegido y llamado al trono de Moctezuma y de Iturbide por el emperador de Francia Napoleón III. El me abandonó cobarde e infamemente por miedo a los Estados Unidos, poniendo en ridículo a la misma Francia, y haciéndola gastar inútilmente sus tesoros y derramar la sangre de sus hijos y de vosotros. Cuando la noticia de mi caida y de mi muerte llegue a Europa, los monarcas todos y la patria de Carlo Magno, pedirán cuenta de mi sangre y de la sangre alemana, belga, y francesa, derramada en México, a la disnastía napoleónica.
    Entonces será el fin…
    Pronto verá el mundo entero a Napoleón III cubierto de vergüenza de la cabeza a los pies.
    Hoy, mira ya a S.M. el emperador de Austria, mi augusto hermano, suplicante por mi vida ante los Estados Unidos, y a mi prisionero de guerra a disposición del gobierno repubicano, con mi corona y mi corazón hecho pedazos.
    Compatriotas, he aquí mi ultima palabra: deseo vivamente que mi sangre regenere a México, y que para escarmiento de todos los ambiciosos o incautos sepáis con prudencia y verdadero patriotismo aprovechar vuestros triunfos y ennoblecer con vuestras virtudes la causa política cuya bandera sostenéis. La providencia os salve y me haga a mi digno de mi mismo. __ Maximiliano

    (tomado de El Fantasimita)
    Impreso por Hernandez Hermanos, primera calle de Alonzo letra Y

  2. Jeje, error, la página es:
    http://mariuxdf.freeshell.org/proclama.odt

  3. k transa compas yorones


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