Posteado por: nefmex | 21 Julio, 2008

Bacalar: el municipio que no fue, I

Artículo publicado en La Verdad de Quintana Roo el 16 de marzo del 2008

A fin de cuentas, la Costa Maya fue el punto discordante que impidió la asunción de los bacalarenses

Cancún
Neftalí Hernández Zetina

El reciente y muy comentado intento de Bacalar para lograr su autonomía dentro del muncipio de Othón P. Blanco en el sur del estado de Quintana Roo, ha puesto en boca de todos los ciudadanos el nombre de esta pequeña y pintoresca comunidad que recien el año pasado subió a la categoría de “ciudad” dentro de los archivos urbanos del estado. Pero, ¿dónde está Bacalar? ¿En qué basa su economía? Y sobre todo, ¿por qué desea convertirse en el décimo municipio de Quintana Roo?

bacalar

Un camino truncado

Camino a la independencia

Los proyectos para obtener el nombramiendo de muncipio para Bacalar, comenzaron con una propuesta presentada al Congreso del Estado en 2001, basados en un estudio realizado por la Universidad de Quintana Roo (Uqroo), donde se detallaban los beneficios que se obtendrían para la población al crearse dos nuevas demarcaciones en el estado, a saber Tulum y Bacalar.
En el 2003, el diputado Francisco Flota Medrano expresó su apoyoa a que Bacalar lograra ser nombrado como el noveno muncipio del estado, ante la necesidad de dotar de más servicios y mejor atención a los habitantes de la región, esto basado en que Othón P. Blanco, al ser uno de los municipios más grande del país, no puede atender con la debida rapidez los reclamos y necesidades de los bacalarenses, se declaró como “prudente” el hacer las gestiones necesarias con el gobierno municipal capitalino y con el Congreso, ya que, se decía, había apoyo por parte de otros actores legislativos para llevar acabo el proyecto.
El tiempo paso y fue hasta octubre del 2006 que se volvió a escuchar -al menos de forma pública- sobre las aspiraciones de los bacalarenses, cuando representantes de 57 comunidades del V Distrito Electoral, que conformar la zona de Bacalar, solicitaron apoyo del Congreso del Estado ante lo que consideraban un abandono por parte de Chetumal hacia sus poblaciones. Integrados en el Frente Ciudadano Pro Municipio de Bacalar presididos por Alexander Cetina Aguiluz, mencionaron las pésimas condiciones en las que se encuentran los caminos rurales y la falta de infraestructura médica; educativa y de servicios públicos en la región, y declararon que tales carencias son producto de amplia superficie con la que cuenta Othón P. Blanco, siendo imposible que Chetumal atendiera los reclamos de las zonas apartadas del municipio. El Congreso respondió pidiendo se esperaran los resultados del estudio de Uqroo a ese respecto.

Una falsa esperanza

Los señalamientos en contra de la elevación a la municipalidad de la ciudad, se centran en que debido a su escasa recaudación, producto de su modo de vida casi rural, impiden que Bacalar sea autónomo y autosuficiente, ya que depende en gran medida de los recursos que recibe del gobierno en Chetumal. En el 2006, Bacalar apenas recaudaba 20 mil pesos al mes por concepto del impuesto predial, y que su nómina alcanzaba los 90 mil pesos. Se tomaba en cuenta que debido al número de habitantes se podría considerar su petición, pero que al no contar una sólida infraestructura educativa, de salud y de transporte, era inviable que Bacalar pudiera sostenerse por sin los recursos de Othón P. Blanco.
En enero del año pasado, parecía que Bacalar por fin obtendría su nombramiento, ya que el entonces presidente de a Comisión de Asuntos Municipales de la Undécima Legislatura, Mario Rivero Leal daba por hecho la creación de un noveno municipio para Quintana Roo, y que este sería Bacalar. Además, existía premura por resolver el asunto ante las elecciones que se celebrarían en febrero pasado, y por tanto parecía casi un hecho la nominación.
Pero todo quedo ahí. Paso el nombramiento como ciudad, y el tema no llegó a concretarse a pesar de los deseos y reclamos de los bacalarenses.

Se retoma el proyecto

En los tiempos políticos de finales de año, un volanté circulaba por la zona de Bacalar: en él se pedía a los ciudadanos no acuidir a las elecciones del 3 de febero si algún partido no hacía voz con sus reclamos. Nadie en Bacalar se adjudico el mencionado panfleto, sin embargo el Comité Pro-noveno Municipio de Bacalar y la asociación civil Nueva Salamanca si dijeron que realizarián movimientos y protestas sin el Congreso del Estado no tomaba en cuenta su caso. Situación está última muy complicada debido a que en aquel tiempos ya empezaba la “desbandada” de legisladores en busca de un puesto en las campañas políticas.
A mediados del pasado enero, en el Congreso había dos posturas sobre este asunto: el diputado del Partido Acción Nacional (PAN), Juan Carlos Pallares Bueno, declaró que un análisis legislativo había determinado que Bacalar ya puede ser galardonado como Ayuntamiento, y que sencillamente sólo era cuestión de que los diputados en el Congreso de pusieran de acuerdo.
Sin embargo la legisladora Inés López Chan señaló lo contrario y sostuvo que se debería esperars a que Tulum logrará equipararse a la situación de Bacalar respecto al número de habitantes, de modo que pueda decretarse a dos municipios en una sola sesión, y que tal era el compromiso que adquirieran los diputados de la XI Legislatura.
Pasadas las elecciones del 3 de febrero, y ante la intención de los legisladores estatales para llamar a sesiones extraordinarias del Congreso de Quintana Roo, los bacalarenses vieron otra oportunidad de lograr su cometido, por lo que el diputado del V Distrito con sede en Bacalar, Francisco Flota Medrano, logró introducir en la agenda legislativa la iniciativa para conformar el municipio de Bacalar, con la propuesta de dividir la llamada Costa Maya que incluye el puerto de cruceros de Mahahual, para que tanto Othón P. Blanco, como el nuevo municipio cuenten con una superficie costera.

Y así… no pasó

A esta fecha, todos sabemos que el Congreso del Estado aprobó la creación del noveno municipio… para Tulum. El pasado jueves 13 de marzo del 2008, Tulum logró lo que Bacalar no pudó, y es poder ser elevada a categoría de Ayuntamiento en la actual legislatura, aunque esto ya se veía venir.

Los legisladores estatales portesgaron la discusión sobre el tema ante el pleno en varias ocasiones durante el presente mes, siendo el motivo principal para esto la falta de acuerdos sobre los límites de Bacalar, situación totalmente incrustada en el tema de la Costa Maya.
El 28 de febrero ocurrió una de estás suspenciones del dictamen, y tal vez fue el momento en que los bacalaranses se expresaron más abiertamente sobre la situación, al denostar y descalificar a los legisladores, tachar al Ayuntamiento de Othón P. Blanco de “egoísmo de gran magnitud”, y reclamar la “subordinación de Bacalar a los interesés de los empresarios en Chetumal”.
Se llegó a acusar fuertemente a Chetumal de ejercer presión en Bacalar para que la ciudadanía rechazará la creación del municipio. Rivelino Valdivia Villaseca, miembro del Frente Ciudadano que busca la creación de Ayuntamiento, expresó que personas se habían dedicado a visitar los hogares de la zona para “asustar” a la gente diciéndoles que les cobrarían nuevos y mayores impuestos si se separán de Othón P. Blanco.
Acusaciones y descalificaciones a un lado, lo cierto es que Bacalar no logró su cometido debido a cuestiones meramente económicas. La falta de acuerdo sobre los límites del nuevo municipio debido a su potencial turístico y a los interés de Othón P. Blanco de quedarse con la Costa Maya, eje de su desarrollo, llevaron al proyecto a un callejón sin salida.

Los diputados de la XI Legislatura del Congreso del Estado nombraron a Tulum como el noveno municipio, Bacalar tendrá que esperar.


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